El 16 de octubre se celebró el “Día Mundial de la alimentación”

Un reciente informe de las Naciones Unidas estima que, para nutrir a la población mundial que alcanzará los 8,6 mil millones de personas en 2030 y 9,8 mil millones de personas en 2050, se necesitará producir más alimentos en los próximos 40 años que en los últimos 10.000 años. A su vez, el sistema alimentario mundial se ve afectado por el cambio climático, la inseguridad y la escasez de recursos; lo cual redunda en insuficiente resiliencia, falta de medios de vida para los productores, persistiendo el impacto combinado de la desnutrición y el sobrepeso, también conocido como la doble carga de la malnutrición.

Por lo tanto es necesario rediseñar el sistema agrícola y alimentario mundial de manera tal que sea sostenible, eficiente y resiliente, con una conexión más fuerte entre la producción y el consumo de los alimentos, con el propósito de que todas las personas tengan acceso a alimentos saludables y nutritivos que se produzcan en forma sustentable teniendo en cuenta la protección y el mantenimiento del medio ambiente en pos de mejorar los medios de vida de los productores y proveedores. Esto requiere un marco de acción preciso desde la producción hasta el consumo.

En la actualidad, 40% de las calorías que se producen hoy en día son desperdiciadas. Si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer emisor de CO2. Un tercio de todos los alimentos que se producen en el mundo termina en la basura. El 6% de las pérdidas mundiales de alimentos se dan en América Latina y el Caribe. El 15% de los alimentos es lo que desperdicia la región, a pesar de que 47 millones de sus habitantes viven con hambre. 30 millones de personas se podrían alimentar con los alimentos que se pierden.

América Latina es la región que en proporción presenta las menores pérdidas y desperdicios que en promedio rondan el 15% de los alimentos disponibles. Se producen mayormente en las etapas de consumo (28%), producción (28%), manejo y almacenamiento (22%), y en menor medida en el comercio, la distribución (17%) y durante el procesamiento (6%).

¿Qué podemos hacer nosotros? Chequear en la etiqueta cuál es la fecha de vencimiento de los productos para consumirlos en tiempo y forma y no tener que tirarlos. Almacenar adecuadamente los alimentos. Planificar el menú semanal con anticipación para comprar de forma inteligente. Respetar la cadena de frío si compramos productos congelados. Guardar las sobras de alimentos en la heladera o freezer lo más rápido posible.

Lcda. Narcisa Pincay Tigua
Foto: Internet
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